Del Abogado Okojie
Cuando la preferencia cultural se convierte en discriminacion en vivienda
Existe una diferencia entre atender a una comunidad cultural y excluir a todo aquel que no pertenece a ella.
Por Odion L. Okojie

Para muchas familias, la busqueda de una residencia de vida asistida no comienza en circunstancias ideales. Puede iniciar despues de que un padre o una madre de edad avanzada haya sufrido una caida, haya sido hospitalizado, haya comenzado a manifestar demencia, o ya no pueda vivir solo con seguridad. Decisiones que las familias alguna vez imaginaron que tendrian meses o anos para tomar, de pronto deben resolverse en cuestion de dias.
Empiezan a llamar a las residencias. Preguntan sobre vacantes, costos, niveles de cuidado, comidas, transporte, y si alguien puede darles un recorrido.
Imagine, entonces, que le dicen algo muy distinto: esta residencia realmente es para los miembros de nuestra comunidad. O quizas el mensaje se transmite con mas delicadeza: es probable que su madre no se sienta comoda aqui. Tal vez simplemente se anime a la persona que llama a buscar en otro lugar.
Esas declaraciones pueden sonar como expresiones de preferencia cultural. Sin embargo, dependiendo de las circunstancias, pueden plantear serias preocupaciones de vivienda justa.
Este articulo surge de un caso que mi oficina manejo en los ultimos anos, relacionado con alegaciones de que a ciertos futuros residentes no se les ofrecia acceso igualitario a oportunidades de vivienda asistida debido a su raza, etnicidad u origen nacional. El asunto sirvio como un recordatorio practico de que la discriminacion no siempre se expresa de manera abierta o en terminos inequivocos.
Nuestra firma trabajo junto con una organizacion local de vivienda justa sin fines de lucro para investigar alegaciones relacionadas con varias residencias de vida asistida en el sur de California. Investigadores capacitados en materia de vivienda justa, de distintos origenes raciales y etnicos, realizaron consultas para determinar si a los futuros residentes se les ofrecia acceso igualitario a las oportunidades de vivienda.
Las alegaciones que surgieron plantearon una distincion importante en la ley de vivienda justa: existe una diferencia entre atender a una comunidad cultural particular y excluir a todo aquel que no pertenezca a ella.
Cuando la bienvenida se convierte en exclusion
Una residencia puede, de manera totalmente legitima, desarrollar servicios que resulten especialmente atractivos para los miembros de una comunidad etnica, cultural, linguistica o religiosa en particular. Puede contratar personal que hable un idioma determinado. Su cocina puede preparar alimentos propios de una cultura especifica. Sus actividades pueden reflejar las tradiciones de muchos de sus residentes. Las practicas religiosas pueden formar parte de la vida cotidiana de la residencia.
No hay nada inherentemente discriminatorio en ello. De hecho, estos servicios pueden hacer que una residencia de vida asistida resulte especialmente atractiva para las familias que intentan preservar cierta continuidad en la vida de un padre o una madre de edad avanzada.
El problema legal surge cuando la bienvenida se convierte en exclusion.
Suponga que una persona percibida como perteneciente al grupo etnico preferido de la residencia llama y de inmediato se le informa sobre vacantes, precios y requisitos de admision, y se le invita a recorrer la propiedad. Despues, otro futuro residente, percibido como perteneciente a un grupo racial o etnico distinto, hace esencialmente la misma consulta, pero se le informa que la residencia atiende a una comunidad en particular y que la familia quizas estaria mas contenta buscando en otro lugar.
Esas dos conversaciones pueden contar una historia muy distinta a la del folleto publicitario de la residencia.
Tanto las leyes federales como las de California en materia de vivienda justa prohiben, en general, la discriminacion en la vivienda por razon de caracteristicas protegidas, incluyendo la raza, el color, el origen nacional y la ascendencia. Las residencias de vida asistida no dejan de estar sujetas a los principios de vivienda justa por el simple hecho de que tambien brinden cuidados y otros servicios a sus residentes.
Y la discriminacion no requiere que alguien diga: no le arrendaremos por su raza.
La discriminacion moderna suele ser mucho mas sutil.
Puede sonar cortes: "todos aqui son de la misma comunidad". "Su padre podria tener dificultades para adaptarse". "La comunicacion podria ser dificil". "Quiza quiera probar en otra residencia".
Ninguna de esas declaraciones, por si sola, establece necesariamente discriminacion. El contexto importa. Pero cuando futuros residentes de distintos origenes raciales o etnicos reciben informacion sustancialmente distinta sobre la misma oportunidad de vivienda, la diferencia se vuelve significativa.
Aqui es donde cobra importancia el concepto de steering (canalizacion discriminatoria). La ley de vivienda justa no se preocupa unicamente por quien finalmente recibe el apartamento o la habitacion. Tambien aborda las practicas discriminatorias que desalientan a las personas de buscar oportunidades de vivienda debido a caracteristicas protegidas.
Lo que sucede en la puerta
Hay otro punto importante. Una residencia cuyos residentes resultan ser, en su gran mayoria, miembros de una misma comunidad etnica no esta necesariamente discriminando a nadie.
Las personas eligen de manera natural comunidades en las que se sienten comodas. El idioma, la comida, la religion, la amistad y la cultura pueden influir fuertemente en esas decisiones, particularmente en las etapas avanzadas de la vida. Si los residentes eligen voluntariamente una residencia por esas caracteristicas, la composicion demografica resultante no establece, por si sola, una discriminacion ilegal.
La pregunta mas importante es que sucede en la puerta.
Cuando alguien ajeno a esa comunidad llama, ?se le informa sobre las vacantes disponibles?
?Se invita a la familia a hacer un recorrido? ?Se les brinda la misma informacion sobre precios? ?Se les explican los requisitos de admision de la misma manera? ?Se les anima a presentar su solicitud? ?O se les da a entender sutilmente que este no es un lugar para personas como ellos? Esa distincion importa.
Las familias que buscan vivienda asistida a menudo lo hacen en un momento emocionalmente dificil. Es posible que ya esten lidiando con un deterioro de salud, demencia, presion financiera y la dolorosa constatacion de que un padre o una madre ya no puede vivir de manera independiente. No deberian, ademas, tener que descifrar si una sugerencia cortes de "buscar en otro lugar" en realidad significa algo mas.
La identidad cultural puede hacer que la vida asistida sea mas calida, mas familiar y mas humana. La ley no exige que las residencias borren esas diferencias.
Pero existe una diferencia importante entre decir: "ofrecemos servicios disenados en torno a esta cultura, y todos son bienvenidos", y decir: "ofrecemos servicios para esta comunidad, y todos los demas deberian buscar en otro lugar".
Uno celebra la cultura. El otro puede violar la ley.
Aviso legal: este artículo se ofrece únicamente con fines informativos generales y no constituye asesoría legal. Leer este artículo no crea una relación abogado-cliente. Si tiene preguntas sobre sus derechos, consulte a un abogado calificado sobre sus circunstancias particulares.
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